Kamon Kaze

Kamon Kaze

jueves, 3 de noviembre de 2011

Caeras conmigo

Caerás conmigo....mi amor...  – Félix y Luna
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Todos días le veo, me da rabia verla con Félix, hay veces donde le odio, no quiero verla con ella, solo conmigo, solo a mi puede sonreír, amar, abrazar, dedicar esa mirada tan cautivadora.

Sé que perdí mis derechos con ella, le dije cosas horribles y no me lo perdonare jamás.

-¡Luna! entiendo de una vez-le grite sacudiéndole contra la pared

-Déjame-sollozando- por favor déjame-rogaba mientras sus lágrimas bajaban por sus almendrados ojos.

-Lo siento-la solté, me ceje por mis celos

-Sé que me amas-abrazándose a sí misma con lagrimas

-¿eh?-le miro confuso

-Creo que...deberíamos dejarlo...-desviando su mirada muy afligida y llena de miedo por dentro. Por mi culpa.

-No, yo...te amo...-roge para que se quede a mi lado.

-Adiós- salió corriendo de la casa dejando sus lágrimas.

Desearía poder cambiar. Todos estos años me he querido alejar y amarla en silencio.



Después de tantos años, él...se fue, cuando lo dejamos pensé y temí lo peor, creía que iba a caer en la desesperación, me alegre mucho cuando se fue, solo dije una palabra:

Felicidad

Cuando todos se enteraron de lo mío y Raúl muchos de mis amigos me apoyaron incluso volví amar, si en efecto ame, ame a Félix, aunque había noches donde le recordaba, él estaba en mi pensamiento, todos lo días.

Pensé que toda esta felicidad duraría mucho tiempo, pero no fue así, él volvió, y en mi vida quiso entrar de nuevo, me negué, en rotundo.

-¡Déjame en paz! lo nuestro nunca fue amor- mentí con esas palabras llenas de dolor y miedo. Mi cuerpo temblaba al ver esos ojos negros tan penetrantes y llenos de odio.

-Yo aún te amo-bajo la cabeza, mirando a otro lado.

-¡Pues yo no te amo, lo siento, vete de mi casa no quiero verte más!-le pedí que se vaya pero no quiso, en vez de eso, destrozo mi hogar, el hogar que construí junto con Félix y yo.

El tiempo paso y las cosas iban a peor, apenas mis amigos se acercaban a mí por culpa de ese idiota, incluso mi propio amor Félix se alejaba de mí, todos estaban en mi contra, me sentía enjaulada, quería escapar, correr.

Un día mis amigos organizaron una fiesta, me alegre cuando me invitaron, era realmente feliz, ese día fue inolvidable, reí junto con ellos, hasta que él, vino amargarme el día o mejor dicho mi vida, Félix le quiso apartar pero Raúl le propino una paliza, los demás agarraron a Félix hasta que ese infeliz saco un arma y empezó a disparar a lo loco, me asusté mucho hui con mis amigas pero...sabía que algo tenía que hacer y rápido este tormento no podía seguir, veía como muchos de mis amigos: Alex, Jordán, Sebas, ellos resultaron heridos al protegerme por ese loco, salí entre todo el tiroteo escuche a muchos de mis amigos gritar, incluso Félix agarro mi mano y me rogo.

-No vayas, es peligroso, no sé qué le pasa-cogiendo mi mano con la expresión de dolor en su rostro.

-Félix....lo siento...-lloré mientras soltaba su cálida mano, por última vez.

-¿cómo?-no entendió mis palabras.

-Perdóname...te amo...rehace tu vida, yo acabare con esta locura-dije sin vacilar bajando mis lagrimas

-No lo hagas yo te amo de verdad Luna-me vio correr mientras, él herido no podía moverse, lloraba bajando su cabeza.

Corrí entre los disparos, tenía miedo, mi cuerpo temblaba mis lágrimas no paraban de bajar por mis ojos, Raúl vio como yo iba hacia él, entonces dejo de disparar, donde yo le abrece y le susurre al oído con dolor en mi pecho:

Acabemos con esta locura, y juntemos nuestras vidas en una sola.

Él al oír mis palabras llenas de sinceridad me abrazo con fuerza, sin vacilar me lo lleve lejos, gritando a mis amigos que me perdonasen, ya no podía seguir con esta vida, vivía con el miedo, después de varias horas en coche, llegue a un acantilado donde junto con Raúl ate mi dedo meñique con una cinta roja a su dedo meñique, y por ultimo le abrace, él me beso, un beso que me hacía sentir bien, feliz, pero me envolvía en el miedo, el pánico, todo en uno, volteo mi mirada y eran mis amigos, que me siguieron gritando que no haga nada arriesgado.

Todo acabara ahora mismo, mi amado, Raúl.

Me lance al vacío del océano y conmigo se lanzó él, Raúl, sonreí por primera vez con sinceridad a Raúl sin temerle, él me abrazo para que no me separara de él, me amaba tanto, me susurro:

Estaremos juntos toda la eternidad

Escuchar eso me hizo sentir mal, tenía tantas cosas por hacer, deseaba estar con Félix, hablar con mis amigos, tener hijos, y muchas cosas más, llore a mares, pero eso ya da igual.

Me sumergí en el mar dejando mezclar mis lágrimas junto con el océano formando pequeñas burbujas, Raúl me miraba con ternura con confianza me beso en mis húmedos y mojados labios, cayendo por el agua bajamos hasta perdernos en las profundidades, mi cuerpo dejo de responder al igual que el suyo, aquella cinta se rompió, prueba de que jamás podré volverle amar inclusive en el mas allá.

Actué sin pensar agarre su frio cuerpo entre mi pecho estrechándolo, bese por última vez en su frente congelada por el agua fría, mire hacia arriba sonríe, la bella luz del sol era preciosa, destello de luz nos iluminaba en nuestra muerte, cerré mis ojos por última vez contemplando el mundo tal como es.

“Te amo....Félix....

Mi corazón estará contigo

Mi alma esta con él...

Raúl...estaremos por siempre toda la eternidad.”



"Luna eres mía...todo tu ser es mío

Nadie nos separara nunca.

Ni la muerte"

Att: Tu eterno caballero, Félix

Cerré el libro que escribe en nombre de mi amada Luna, nunca te he dejado de pensar, ojala pudieras verme, para abrazarte, tocar tu suave rostro, que me mires como tú solo sabes. Suspire hondamente, me levante y me reuní con mis amigos en el acantilado donde diste tu vida por la locura de Raúl.

-Descansa, pronto estaremos reunidos en la muerte-dije estas palabras al viento, donde lance un ramo de flores de tu color favorito, “el rojo”.
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Espero que os guste.

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