Kamon Kaze

Kamon Kaze

jueves, 3 de noviembre de 2011

La Hada y el mago.

El mago y la hada – Zephir y Owen -fantasía
-Nombre de la canción: La leyenda del mago y el hada.
-Grupo: Rata blanca.
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En las profundas del bosque, donde el mana fluía con todo su esplendor, y donde la magia era algo imprescindible.

En este frondoso bosque vivía un mago, su poder no tenía comparación alguna, y al igual que su vida era larga pero jovial.

La luz de la luna brillaba con gran majestuosidad en el lago, el mago pensativo escriba sus pensamientos en un libro viejo, sentado en una roca en las orillas del lago donde la luna daba luz.

-Oh luna, portadora de la noche y guardiana de mi poder-alababa a la luna.-Ojala conociera que es amar. Desconozco tal sentimiento-alzando su mirada al cielo iluminado con los ojos tristes llenos de lágrimas ahogadas.

Tras la larga noche el mago vago por el bosque en busca de hierbas para sus opciones, tras la búsqueda, su mirada cruzo.

Se encontró con las más dulce, tierna mirada de todas, en sus ojos se posó una hermosa hada. Sus miradas se cruzaron entre si envolviéndoles en un sentimiento de afecto.

El hada con sus hermosas alas de mariposa se quedó quieta ante la luz que atravesaba su brillante piel.

Lo que más llamo la atención al mago, fue sus grandes ojos azules como el agua, tan claros, tan profundos y tan llenos de pureza.

Ambos se acercaron, el uno al otro. El hada no dejo de sonreír en ningún momento, el mago cautivado por aquella belleza quería cuidarla, protegerla de todo aquello que fuera malo o dañino.

-Hola joven mago-hablo el hada sonriendo, con sus alas brillantes llenos de colores.

-¿Eres un hada?-pregunto sin rodeos, contemplando aquel rostro tan dulce.

-ríe por debajo con una sonrisa en su rostro- Sois muy gracioso buen hombre- alzando sus alas hacia el mago estando muy cerca.

-¿Qué pretendéis?-curioso al notar la cercanía.

-Quisiera saber más de usted buen mago-poniendo sus pies en tierra, tomando la mano del mago.

El amor entre ellos surgió en ese mismo instante, sus corazones latieron a la su vez.

El tiempo compenso todo, el hada y el mago se amaban hasta la infinidad del tiempo. Los dos vivían bajo la protección de la luna, en el bosque.

Una tarde soleada, ambos se posaron en las orillas del gran lago.

-Owen-llamo el hada por el nombre del mago-Esta comida es deliciosa-sacando lo mejor del hada, su sonrisa sincera.

-Esto no es nada comparado con mi amor hacia ti-dijo sonrojando al hada.

-Tus poderes van aumentado-alagando al mago- ojala jamás te vayas de mi lado, deseo y anhelo que estés toda mi vida conmigo-sonrió, acaricio con su mano blanca y pequeña, la oscura piel del mago. El mago se sumergió en los ojos del hada.

-Sois mi vida, mi pequeña hada, estaré contigo hasta que la luna deje de iluminar este grandioso lago-juntando sus labios con su amor.

Pero al parecer, el mal rondaba por el bosque. Envidioso del amor tan profundo entre el hada y el mago, lanzo un conjuro en contra el ser tan hermoso.

En un paseo de los amantes por los caminos del gran bosque lleno de plantas y flores, entrelazaron sus manos mirándose con amor, dándose un beso apasionado. Se juraron amor eterno.

-Te amo Owen.-con sonrojo en sus mejillas.

-No dejare nunca que sucumbas a la muerte-sonriendo con amor.

En el mismo instante, el hada, con dolor en su pecho, cayó al suelo, dejando la mano del mago sin calor del amor.

Intento por todos los medios salvar a su hada.

Su hada recostada por flores, plantas y resguardado de todo mal, descansaba su sueño eterno con una sonrisa.

El joven mago pidió ayuda a la luna protectora.

-Oh luna guardiana de todo lo mal, ayúdame a salvar a mi amada-entre sollozos- la amo tanto, no dejare que sucumba a las tinieblas de la muerte.

Tras esfuerzo y esmero, consiguió una poción que levantara de su sueño a su amada hada.

Llevo la pócima a su amada, delicadamente alzo su cabeza y la hizo beber con cuidado.

A los segundos lentamente abrió sus hermosos ojos brillantes azules lleno de vida, su tez volvió a brillar como un ser mágico que es.

-Mi amada hada -se aferró en ella, la envolvió en un cálido abrazo.

-Mago mío, me has salvado de las tinieblas. Eres la luz de mi corazón, tu rostro me mantuvo viva-soltando lágrimas de felicidad.

-Estaré contigo hasta la eternidad, y para no separarnos jamás, seremos las infinitas estrellas del firmamento.-pronuncio en hechizo a su hada.

En las profundidades del bosque vive una pareja insólita: una mago y una hada, donde su amor muestran cada día, cada hora, cada minuto y segundo de sus vidas.

Sus vidas unidas por el hilo del destino están, nada les parara ni en lo más allá de la muerte.

-Mi vida ligada a ti estará hasta los confines del universo.-hablo el mago mirando el cielo estrellado con su hada, el ser más hermosa que jamás ha visto y conoció.

FIN

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